“Mi confrontación con la docencia”
Este escrito es una reflexión sobre el trabajo realizado en el primer módulo de la especialidad, pues mirando en retrospectiva y a la luz de la especialidad, me doy cuenta de las fortalezas y áreas de oportunidad de mi práctica docente para la implementación de la RIEMS en ésta.
Reflexionando sobre cómo me inicié en la docencia a pesar de no tener el perfil normalista, percibo que un poco “caprichoso”, pues como no me permitieron en casa salir a estudiar lo que quería que era Filosofía, entré a tomar un curso de Nivelación Pedagógica una vez concluido el bachillerato, para así poderme independizar de la familia consiguiendo un trabajo a través del CONAFE como profesora de primaria en una ranchería llamada Colimillas.
Ahora me preguntó el por qué no pensé en entrar a La Normal de Maestros, en por qué no fue mi primera opción. La respuesta es que lo que necesitaba en ese momento de mi vida eran, valga la redundancia, respuestas a ciertas dudas existenciales como el sentido de la vida, si se valía y se podía querer algo distinto al ambiente que me había tocado vivir, si tenía derecho a querer algo diferente. De ahí mi decisión de estudiar Filosofía.
De cualquier forma, mediante la Filosofía me acerqué de nuevo a la docencia, pues es una de las opciones de la misma. Y si bien tomé una materia llamada Didáctica de la filosofía, también es cierto que no hay una preparación pedagógica como tal, por lo que al enfrentarme a la práctica docente repetí ciertos patrones aprendidos de mis profesores.
El problema de esta práctica docente se presentó al trabajar en una escuela diferente en donde el lema era no reprobar a nadie. No se trataba de regalar calificación, sino buscar por todos los medios posibles el que las y los alumnos aprobaran. Esto me obligó a buscar otras estrategias que me fueron facilitadas por la Maestría en Desarrollo Humano que cursaba en esos momentos. Justamente ésta me dio elementos para humanizar mi quehacer, pues aunque las técnicas nunca están de más, como dice José M. Esteve en La aventura de ser maestro, el objetivo principal de la educación es “ser maestro de humanidad”. Sin embargo, ello no implica, como es mi caso, dejar todo al verbo, a la palabra, sino que de un tiempo acá, sobre todo en este nivel, la sistematización a través de diversas técnicas didácticas de ese verbo, de esa palabra.
Precisamente estas herramientas didácticas son las que me está facilitando, al igual que a otros compañeros, esta especialidad. Tanto en el manejo y mejora del uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y su aplicación en el proceso enseñanza-aprendizaje –Webquest, blog-, como de nuevas formas para la elaboración de la planeación –inicio, desarrollo y cierre-, sus contenidos –conceptuales (saber), procedimentales (saber hacer) y actitudinales y valorales (saber ser)- y la evaluación del aprendizaje - andamios cognitivos, rúbricas, listas de cotejo, guías de observación, etc.-, a través de ver a ésta como un proceso –diagnóstica, formativa y sumativa- e integrando la coevaluación y la autoevaluación además de la heteroevaluación para la obtención de una calificación, y que ya están impactando mi quehacer docente al centrarlas en los estudiantes, sus intereses, sus características, sus recursos y su contextualización en el aquí y ahora para su desarrollo integral, para un ser y estar en la vida personal y profesional de mayor calidad y calidez humanas, que, precisamente es el objetivo central de la RIEMS.